Todo inicio en la Argentina
requiere un mínimo de 3 meses de prueba, para empezar a encarrilar, conocer y degustar un poco de eso que viene para ti en
un tiempo indefinido, y es así como nos lo hacen ver al firmar un contrato de
relación de dependencia, en donde puedes
desistir o mandarte una cagada para que dé un llamado a recursos Humanos,
entiendas que ha terminado tu ciclo en
ese camino, sabiendo de ante mano a que te atenías al aceptar estas condiciones.
Y bien aun teniendo claro que ese
trabajo, por ese corto periodo, cubriría tu necesidades básicas, mientras encarrilabas
tus rumbos en objetivos y metas a futuro. Lo sabes y lo tienes claro, pero aun
así te involucras al nivel de olvidar que ese máximo periodo de prueba o como se
vea, ha absorbido gran parte de tus capacidades, tiempo y determinaciones en un
lapso de tres meses, que Simplemente no representan un peso que deba ser
nombrado, en términos experienciales al embarcar
una nueva institución, ni mucho menos ser
referenciado en tu cv, convirtiéndose en un tiempo muerto.
Y es así como laboralmente
explico también mis términos en las “relaciones humanas”, nunca sé es lo suficientemente
apto para dejar huella, ni lo suficientemente firme para tener un compromiso real y que este sea un logró para contar. Pero como Yo no
tengo constancia ni permanencia en lo sentimental y mucho menos en lo laboral, pienso pasar por
alto el concepto de tiempo muerto, y me cuestiono si realmente ese periodo, como lo contemplan en
mínimo de “prueba” expresan experiencia o permanencia?
Para mí siempre expresaran un máximo tiempo en versión completamente Premium , suficientes para entender que cada
experiencia y vivencia , a una suerte de elección ofrecían lo mejor y lo peor de mí en cada nueva labor, sin perder la nobleza y humildad que requería
cada tarea, así en mi interior refunfuñara al responder con una sonrisa telefónica.
No hay que negar, el choque de criterios, al dejar pasar lo que me molestaba o
simplemente no entendía de cada acción, sin pensar que guardaba la esperanza de permanencia y
seguridad que brindaban al terminar este tiempo de “prueba”.
Son estos tres meses los que enseñan y recuerdan que pesan más los
objetivos personales que los sentimentales, que si un camino ha de recorrerse,
no debe olvidarse que se recuerdan las experiencias,
las personas y de dónde se proviene. Que
la motivación interior y los criterios de vida, son más fuertes que lo
monetarios.
Y aún que a veces duela, por
ese paso se conocerán personas que llenan tu corazón, disfrutando cada instante dejando buenos
momentos y cosechando recuerdos, pero seguirán su camino. Recordándote esa valentía que has perdido, por
aferrarte a una falsa comodidad escondida en la ilusión de un nuevo comienzo, desviándote
de tu rumbo en la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario