martes, 19 de abril de 2016

3 meses son Máximo de prueba.


Todo inicio en la Argentina requiere un mínimo de 3 meses de prueba, para empezar a encarrilar, conocer y  degustar un poco de eso que viene para ti en un tiempo indefinido, y es así como nos lo hacen ver al firmar un contrato de relación de dependencia,  en donde puedes desistir o mandarte una cagada para que dé un llamado a recursos Humanos, entiendas que ha terminado  tu ciclo en ese camino, sabiendo de ante mano a que te atenías al aceptar estas condiciones.

Y bien aun teniendo claro que ese trabajo, por ese corto periodo, cubriría tu necesidades básicas, mientras encarrilabas tus rumbos en objetivos y metas a futuro. Lo sabes y lo tienes claro, pero aun así te involucras al nivel de olvidar que ese máximo periodo de prueba o como se vea, ha absorbido gran parte de tus capacidades, tiempo y determinaciones en un lapso de tres meses, que Simplemente no representan un peso que deba ser nombrado, en  términos experienciales al embarcar  una nueva institución, ni mucho menos ser referenciado en tu cv, convirtiéndose en un tiempo muerto.

Y es así como laboralmente explico también mis términos en las “relaciones humanas”, nunca sé es lo suficientemente apto para dejar huella, ni lo suficientemente  firme para tener  un compromiso real  y que este  sea un logró para contar. Pero como Yo no tengo constancia ni permanencia en lo sentimental  y mucho menos en lo laboral, pienso pasar por alto el concepto de tiempo muerto, y me cuestiono  si realmente ese periodo, como lo contemplan en mínimo de “prueba” expresan experiencia o permanencia?

Para mí  siempre expresaran un máximo tiempo en  versión completamente  Premium , suficientes para entender que cada experiencia y vivencia , a una suerte de elección  ofrecían  lo mejor y lo peor de mí en cada nueva labor,  sin perder la nobleza y humildad que requería cada tarea, así en mi interior refunfuñara  al responder con una sonrisa telefónica.

No hay que negar, el choque de criterios,  al dejar pasar lo que me molestaba o simplemente no entendía de cada acción, sin  pensar que  guardaba la esperanza de permanencia y seguridad que brindaban  al  terminar este tiempo de “prueba”.

Son estos tres meses los que  enseñan y recuerdan que pesan más los objetivos personales que los sentimentales, que si un camino ha de recorrerse, no debe olvidarse  que se recuerdan las experiencias, las personas  y de dónde se proviene. Que la motivación interior y los criterios de vida, son más fuertes que lo monetarios.


Y aún que a veces  duela,  por ese paso se conocerán personas que llenan tu corazón,  disfrutando cada instante dejando buenos momentos y cosechando recuerdos, pero seguirán su camino. Recordándote esa valentía que has perdido, por aferrarte a una falsa comodidad escondida en la ilusión de un nuevo comienzo, desviándote de tu rumbo en la vida.


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